miércoles, 4 de enero de 2012

Antes de Amarnos

¿Que fuimos antes de amarnos?
¿Quien eras tu?

¿Y yo quien era?
Fría lumbre en los labios contenida,
rígido corazón opaco,
áspero fruto mi vientre,
ligero ropaje de verano tu mirada.

Ahora que nos amamos...

fuego somos donde mariposas se suicidan,
cuerpos de luz,
piel ardiendo en rojas llamas,
hechizo inacabable.

Unidas en el mismo cuerpo sombras somos...

sueños revelados en poemas,
atraídas mareas por la luna,
enormes olas de amores fatigadas.

Ahora que te amo...

un insecto que nace en las mañanas
y muere por la tarde entre tus muslos soy,
suspendidas gotas de placer,
suspiro de Sol en el cenit,
sirena de agua dulce,
develada estrella bajo tu cuerpo.

Ahora que tu me amas...

eres símbolo de alianza entre los dioses,
amuleto colgando de mi cuello,
turbulenta agua con que mis flores riego,
lámpara que guía a los ciegos soy.

Ahora que nos amamos...

somos raíces cálidas de la tierra.

lunes, 2 de enero de 2012

Déjalos que hablen.

 Del color que sean,

déjalos que hablen.
Que hablen
rojos o azules,
verdes o canarios.
¿Qué saben ellos de mí
salvo que soy un cuerpo?

Déjalos que de mí coman
que me pudra entre sus dientes,
que sirva de alimento a esta banda
de gusanos que se adherirán
a mi piel cuando por fin descanse.

¿Qué saben ellos de mí,
salvo que soy un dócil cuerpo?

Moradas Mariposas

Fui semilla de sol plantada en la tierra
parida por un tornado de agua
entre polvo estelar y alarido de colores.

Yo quería nacer mariposa,
águila
y que me crecieran doradas plumas,
pero nací higuera de enormes raíces
y me salieron ramas
y de las ramas hojas
y me nacieron ojos en la corteza.

De las hojas brotaron palomas,
acunaron suspiros mis rojos dedos,
mis manos abanicaron tinieblas
y probé la manzana del Edén.

Supe del sabor de la sangre,
me punzaron los huesos,
aprendí a llorar con mi sombra
y a cargar la cruz del fruto de María,
pero también probé la miel sagrada de la rosa
y la carne del cordero,
tuve sangre virgen en las venas
y entre mis piernas el jugo de Adán corrió.

Mi vientre parió moradas mariposas
que alimenté con savia pura de abeja
y me convertí en olmo
para defender los frutos
y ni sequías
ni tempestades
arrancaron mi tronco de la tierra.

Cantaron muchas primaveras con sus inviernos,
maduraron los higos,
a la vida cayeron,
se olvidaron de este árbol
y desnudas quedaron mis ramas.


Dejé de ser higuera y olmo,
me crecieron alas
y en las plumas colores
y en los colores agua
y me convertí en pez-golondrina.


Mis lágrimas humedecen las escamas
y los suspiros hacen volar mis alas
cuando veo las semillas que mis frutos dieron.

Soy feliz de haber nacido higuera,
volverme olmo
y ahora ser pez-golondrina
sin nido fijo y sin cadenas.




Letanía!

Benditas las mujeres que protegen el fruto de su vientre
asumiendo la parábola de su belleza bajo un delantal,
aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina
y aprenden a alzar la voz , aunque sólo se tenga la voz.

Benditas las mujeres que arrastran la cruz de impuras
regando su futuro con lágrimas de ausencias
que encuentran purificación en el agua de cualquier río
y tejen amores dispersos en el manar del tiempo.

Benditas las mujeres que se enamoran, 
las hechiceras de la noche, 
las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo
en la consagración de la piel.

Benditas las que gritan lo que el corazón profesa
las que escuchan y las que imponen su palabra
también las que callan su verdadera pasión
sobreviviendo como agua estancada y triste.

Benditas las que enfrentan el nido vacío
reviviendo cada noche el éxodo desde su origen.

Benditas las que son tormenta, río sin cause, 
a las que llaman locas, revoltosas,
liberadas, feministas,
y son capaces de atropellar al viento con una mirada

Benditas las hembras con fracturas y fragmentos
Benditas Nosotras. Matriz del universo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mujer de fuego

Les contaré que existe una mujer
que me persigue en cientos de llamas.
Me busca segundo por segundo debajo de su cama,
en el jabón que corre por su cuerpo,
detrás de cada puerta o encima de la luna.
Morena, yo soy libre como una ola,
tengo un corazón repartido entre muchas,
mi lengua envuelta en quizás qué ropas,
mi sangre en tantos cabellos ondulados o
verás mis huesos derretidos en esas sábanas ardiendo.
Mujer de fuego, no me persigas con tu amor de miel,
no me sigas, muchacha, un beso no significa
la eternidad del cuerpo entero junto a tu boca;
un beso es un niño rebelde que arde
en el musical latido de mis labios.
No puedo negar que tu pecho atrae a los planetas;
querida, me deslumbran tus ojos de niña y
tu rostro como un espejo lleno de pecado.
El amor corre de boca en boca y
de mano en mano sobre el hombre y la mujer.
Qué vale tanto acoso a las venas de mi corazón!
Ha llegado el momento de desearte buen viaje y
dejarte tan simple como una gota de lágrima,
Adiós amor, no me sigas pues ya ha desaparecido el poeta
en las rojas cenizas de la mujer de fuego.

Esos amores fugaces

Hay amores que son tan fugaces como pájaros siempre de viaje

peregrinos de un cielo de estío que huyen cuando presienten el frío.

Y antes que nos despierte la aurora dejan nuestra conciencia a solas.

Dicen "te amo", y es cierto que sienten el amor desde el fondo del vientre

y contagian de fuego y tus manos y hacen dulce lo amargo y profano,

no hay temor ni prisión ni pavura sólo un tiempo de inmensa ternura.

Uno quiere ponerle cadenas retener imposibles arenas,

mas, se escurren y van de puntillas por su ropa colgada en las sillas.

Y entreabres los  ojos inerte,los escuchas partir dulcemente

sabes bien que es inútil hablarles, sólo lloras silenciosamente. 



martes, 25 de octubre de 2011

Milonga Del Fusilado


No me pregunten quien soy y si me habían conocido los sueños que había querido crecerán aunque no estoy ya no vivo pero voy en lo que andaba soñando y otros que siguen peleando harán nacer otras rosas en el nombre de esas cosas todos me estarán nombrando.

No me recuerden la cara que fue mi cara de guerra mientras que hubiera en mi tierra necesidad de que odiara en el cielo que ya aclara sabrán como era mi frente me oyó reír poca gente pero mi risa ignorada la hallarán en la alborada el día que se presiente

No me pregunten la edad tengo los años de todos yo elegí entre muchos modos ser más viejo que mi edad, y mis años de verdad son los tiros que he tirado nazco en cada fusilado y aunque el cuerpo se me muera tendré la edad verdadera del niño que he liberado.
 
Mi tumba no anden buscando  porque no la encontrarán mis manos son las que van en otras manos tirando, mi voz la que está gritando mi sueño el que sigue entero y sepan que sólo muero si ustedes van aflojando porque el que murió peleando vive en cada compañero.

miércoles, 31 de agosto de 2011

no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo...



"...El capitalismo foráneo, el capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar, que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos. Una vez más, mis queridos descamisados, uniéndonos al líder y conductor, reafirmamos que en la vida argentina ya no hay lugar para el colonialismo económico, para la injusticia social, ni para los traficantes de nuestra soberanía y nuestro porvenir..."

miércoles, 17 de agosto de 2011

Cerezas

                                  
 
esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa
en el revés de un éxtasis/hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar/

y un beso antes todavía/
pisaba el mundo corrigiendo la noche
con un pretexto cualquiera/en realidad es una nube
a caballo de una mujer/un corazón

que avanza en elefante cuando tocan
el himno nacional y ella
rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos
por la llovizna nacional/

esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor/con sangre/con olvido/
encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel/
caen calles de fuego de su barrio irrompible

y una mujer y un hombre que caminan atados
al delantal de penas con que se pone a lavar/
igual que mi madre lavando pisos cada día/
para que el día tenga una perla en los pies/

es una perla de rocío/
mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío/
le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío/
en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas
creciendo/

el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza/
siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día/
limpiaba suciedades del mundo/
lavaba el piso del sur/

volviendo a esa mujer/en sus hojas más altas se posan
los horizontes que miré mañana/
los pajaritos rotos de ayer/
yo mismo con su nombre en mis labios.

martes, 12 de julio de 2011

Los nadie


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Teologia/3


Fe de erratas: donde el Antiguo Testamento dice lo que dice, debe decir lo que quizá me ha confesado su principal protagonista:
Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe hacerme entender.
Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. Ellos no estaban preparados para escuchar, ni para pensar. Y yo... bueno, quizá yo no estaba preparado para hablar. Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como " Hágase la luz", pero siempre en soledad.
Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica.
Lo primero que sentí fue asombro. Ellos acababan de robar la fruta del árbol prohibido, en el centro del Paraíso.
Adán había puesto cara de general que viene de entregar la espada y Eva miraba al suelo , como contando hormigas. Pero los dos estaban increíblemente jóvenes y bellos y radiantes.
Me sorprendieron. Yo los había hecho; pero yo no sabía que el barro podía ser luminoso.
Después, lo reconozco, sentí envidia. Como nadie puede darme órdenes, ignoro la dignidad de la desobediencia. Tampoco puedo conocer la osadía del amor, que exige dos. En homenaje al principio de autoridad, me aguanté las ganas de felicitarlos por haberse hecho súbitamente sabios en pasiones humanas.
Entonces, vinieron los equívocos. Ellos entendieron caída donde yo hablé de vuelo. Creyeron que un pecado merece castigo si es original. Dije que peca quien desama: entendieron que peca quien ama. Donde anuncié pradera de fiesta, entendieron valle de lágrimas. Dije que el dolor era la sal que deba gustito a la aventura humana: entendieron que yo los estaba condenando al otorgarles la gloria de ser mortales y loquitos. Entendieron todo al revés. Y se lo creyeron.

El mundo


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia,
pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la
vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de
fuegultos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay
dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de
todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del
viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos
fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la
vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y
quien se acerca, se enciende.

martes, 21 de junio de 2011

Monólogo de Laurencia en Fuenteovejuna,


¿Qué hacéis aquí, maricones, hombres sólo en la apariencia, en conversación infame, que no sentís vuestra afrenta? Gallinas, y aun no gallinas, pues ya saben volver éstas los picos contra el milano que sus polluelos le lleva. ¿Qué pastor hay tan cobarde que, con gritos, hondas, piedras, no  libre del lobo vil la ya acometida oveja? Una hormiga, si la quitan el grano que avara encierra, muerde atrevida al contrario. Un mosquito se sustenta de la sangre de un león, y hasta la más torpe abeja acomete vengativa a quien roba sus colmenas. Pues, gallinas, el milano se atreve a las pollas tiernas de vuestro lugar y casas, ¿y no vengáis vuestra ofensa? El lobo bárbaro os roba,
villanos, una cordera delante de vuestros ojos, ¿y le dejáis ir con ella? Volved, hormigas cobardes, por la agostada cosecha del honor que os han quitado de un traidor las insolencias.
Aún menos sois que mosquitos, pues ninguno hay que se atreva á sacar sangre afrentosa
a quien derrama la vuestra. Mas, pues, vuestra cobardía llevar los panales deja, del colmenar de la fama zánganos sois, que no abejas.
No os llaméis hombres, cobardes; ceñid al lado las ruecas, pues no sabéis ceñir armas más que para la apariencia. Si como sabéis guardar las espadas que las vean desnudas contra tiranos guardarais las hijas vuestras, no las violara la injuria; mas si las espadas vuestras son vírgenes, mal podréis defender tantas doncellas. ¡Que a vuestros ojos un hombre haga torpe y loca presa en una frágil mujer, en una vecina vuestra! ¡Que os lleve con ella la honra, y que no tengáis vergüenza de vivir y no vengaros! ¡Que estéis de aquesa manera conversando unos con otros como si en paces o fiestas, contárades las hazañas que emprendistes en la guerra! Diez leguas de Zaragoza vivís, y la gente de ella son espejo de las armas, blasones de la nobleza. ¿Cómo se os pega tan poco, decid, gente aragonesa? ¿Por qué afrentáis vuestra pata afeminados en ella? Si no sois para vengaros,
llamad las mujeres vuestras; pedidlas que os desagravien, quejaos llorosos ante ellas, y mientras se arman valientes y la aguja en lanza truecan, el acero por las galas, las espadas por las ruecas,
quedaos en casa vosotros, hilad, barred, viles hembras; jabonad y haced colada, que aunque la hagáis, yo estoy cierta que no sacaréis las manchas que en vuestra honra el agravio echa, si no es con sangre enemiga que es la más eficaz greda.
¿Calláis? ¿Teméis? ¿No venís? Mas ¿para qué? No os den pena injurias de vuestras hijas,
comprad trompas y muñecas; jugad, niños, que es razón que mientras vive Laurencia ella tomará venganza.
 ¡Vive Dios! Que en vuestra afrenta ha de mudar, gente vil, el traje y naturaleza, por que os enseñe a ser hombres, siéndolo vuestra Laurencia. Bandos hay en Aragón; volviéndome bandolera, no he de dejar hombre a vida. ¡Guárdese de mí mi tierra! Que en vosotros los primeros he de vengar mis ofensas, y vestidos de mujeres sacaros a la vergüenza. El que hombre fuere, mis agravios sienta.

lunes, 30 de mayo de 2011

A MÍ

                                                   Los más oscuros estremecimientos a mí
entre las extremidades de la noche
los abandonos que crepitan
cuanto vino a mí acompañado
por los espejismos del deseo
lo enteramente terso en la penumbra
las crecidas menores ya con luna
aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias
las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito
los caminos perdidos que se encuentran
bajo el follaje del llanto de la tierra
la esperanza que espera los trámites del trance
por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito
a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida





miércoles, 6 de abril de 2011

NOCHE / 1-2-3-4


NO consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados.
 Si pudiera, le diría que se vaya;
pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
  
 ARRÁNQUEME, Señora, las ropas y las dudas.
Desnúdeme, desnúdeme.
   
 YO me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
 
ME desprendo del abrazo, salgo a la calle.
    En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
    La luna tiene dos noches de edad.
    Yo, una.