sábado, 29 de enero de 2011

Dicotomía incruenta


Siempre llega mi mano más tarde que otra mano
que se mezcla a la mía y forman una mano.
Cuando voy a sentarme advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.
Y en el precise instante de entrar en una casa,
descubro que ya estaba antes de haber llegado.       
Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

Comunión plenaria


Los nervios se me adhieren al barro,
a las paredes, 
abrazan los ramajes,  
 penetran en la tierra ,
se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo.
El mármol, los caballos tienen mis propias venas.
 Cualquier dolor 
lastima mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto al ver matar un toro!..
Si diviso una nube debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho: 
¿Seré yo esa piedra?

Rosto de vos

Tengo una soledad tan concurrida
tan llena de nostalgias y de rostros de vos
de adioses hace tiempo y besos bienvenidos
de primeras de cambio y de último vagón.

 Tengo una soledad tan concurrida
que puedo organizarla como una procesión
por colores, tamaños y promesas
por época, por tacto y por sabor.

 Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten con mi rostro de vos.
 Estoy lleno de sombras de noches y deseos
de risas y de alguna maldición.

Mis huéspedes concurren concurren como sueños
con sus rencores nuevos su falta de candor
yo les pongo una escoba tras la puerta 
porque quiero estar solo con mi rostro de vos. 
Pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor
que ya no aman como víveres que buscan su hambre
miran y mirany apagan mi jornada.

 Las paredes se van queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

 Ya mi rostro de vos cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

viernes, 28 de enero de 2011

No te salves

No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.

No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y  te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Asuncion de ti (leido por Benedetti)

lunes, 17 de enero de 2011

Reir llorando


Viendo a Garrick el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...» Y el cómico reía.
 Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso, llegase un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno
spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.  — ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas busca          —¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.  —¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!       —¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?   —Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?   —¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia? —Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios? —Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick, podréis curaros.

—¿A Garrick? —Sí, a Garrick... 
La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?  —¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrick!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!  ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora,  el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.

domingo, 9 de enero de 2011

Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada, hay besos que se dan con la memoria. 
Hay besos silenciosos, besos noble, hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas, hay besos por prohibidos, verdaderos.
 
Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia cuantas rosas en broche han deshojado.
 
Hay besos perfumados, besos tibios que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes, hay besos maldecidos y perjuros.
 
Judas besa a Jesús y deja impresa en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen a la brisa que juega con las flores.
 
Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca.
 Besos de llama que en rastro impreso llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos que solo nuestros labios han probado.
 
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible; cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible, llenaron sé de lágrimas tus ojos. 
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso, y qué viste después...? Sangre en mis labios.
 
Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míosinventados por mi para tu boca.